21 de junio de 2006

¿Saramago plagiario?



“Los científicos, los religiosos y el hombre en general, no se explicaban las causas de tan singular fenómeno que afectó a toda la Tierra y puso en peligro la vida de sus habitantes, su estabilidad, su congruente equilibrio ecológico y su capacidad para albergar tantos seres...El hecho ocurrió de pronto en todos los países, en unos de día en otros de noche. La noticia se comenzó a difundir...la gente.... no daba crédito a los titulares de los periódicos de ese día: “NO MURIÓ NADIE AYER!”...

Este es el inicio de mi cuento ¡Últimas noticias!, el cual escribí en 1983 para el Primer Concurso de Cuento de Ciencia Ficción convocado por la representación del CONACYT Puebla (1984), con el debido registro en 1986 (No. 8369/86 de la Dirección General del Derecho de Autor hoy INDAUTOR) y publicado en una edición limitada en 1987 por Editorial Quetzalcóatl, junto con otros cuentos bajo el título La segunda muerte y otros cuentos de fúnebre y amorosa hechura.

Esta por su parte es la semejante introducción de la novela las Intermitencias de la muerte del Premio Nobel José Saramago:

"Al día siguiente no murió nadie. El hecho, por absolutamente contrario a las normas de la vida, causó en los espíritus una perturbación enorme, efecto a todas luces justificado... ni siquiera un caso para muestra, de que alguna vez haya ocurrido in fenómeno semejante, que pasara un día completo, con todas sus pródigas veinticuatro horas, contadas entre diurnas y nocturnas, matutinas y vespertinas.”

Más adelante mil cuento dice:
“’Nuestros reporteros realizan en este momento una acuciosa investigación en todos los velatorios y hospitales, pues, al parecer, ayer tampoco murieron enfermos graves’”

Y la novela de Saramago expresa de manera sorprendentemente similar:

“...Se realizaron llamadas a los hospitales , a la cruz roja, a la morgue, a las funerarias...y las respuestas llegaban siempre con las mismas lacónicas palabras, No hay muertos”.

En otro pasaje de ¡Últimas noticias! se dice:

“...los vehículos quedaron prácticamente deshechos, pero sus ocupantes están ilesos, repito, los ocupantes de los dos autobuses que acaban de chocar están ilesos...”

Y en otro pasaje Saramago lo repite así:

“...de acuerdo con la lógica matemática de las colisiones, deberían estar muertos, pero que, pese a la gravedad de las heridas y de los traumatismos sufridos, se mantenían vivos...” (p. 14)

Al explicar tan peculiar fenómeno mi obra revela:

“’Otra de las teorías es la que mantienen especialistas de Moscú, quienes atribuyen la existencia del fenómeno a una variación de la órbita de la Tierra...”

Y Saramago lo copia así:

“....no se debería excluir la posibilidad de que se tratara de una alteración cósmica meramente accidental...”

Ante tan característica situación la gente celebra así en mi cuento:

“Un ambiente de fiesta surgió en todos los hogares, en muchos de ellos había auténtica algarabía....“El júbilo era casi general, aun los que no habían atravesado por peligro alguno se sentían seguros de que nada les pasaría. Los niños jugaban sin cansarse y repetían las frases de los adultos: “no vamos a morir, no vamos a morir”.

Y así similarmente, sólo con cambio de palabras, celebran en la novela:

“...alegría colectiva que se extendía de norte a sur y de este a oeste, refrescando las mentes temerosas y arrastrando lejos de la vista la larga sombra de tánatos..se fueron uniendo al mare mágnum de ciudadanos que aprovechaban todas las ocasiones para salir a la calle y proclamar, y gritar, que, ahora sí, la vida es bella.”

En mi relato se ven afectados esencialmente los intereses de hospitales, funerarias, cementerios y compañías de seguros:

“...mientras que otros intentaron ejercer diferentes actividades, lo mismo que los empleados, gerentes y dueños de velatorios y panteones.”

En la novela de Saramago sospechosamente también se ven afectados los intereses de hospitales, funerarias, cementerios y compañías de seguros:

“Importantes sectores profesionales, seriamente preocupados con la situación, ya comenzaron a transmitir la expresión de su descontento...las primera y formales reclamaciones llegaron de las empresas del negocio funerario.”

Mi cuento le da un peso esencial como eje de la trama al aspecto periodístico:

“...sin faltar aquellos encabezados ingeniosos: ‘THANATOS VENCIDO’, ‘LA TILICA Y FLACA DE VACACIONES’....Los encabezados seguían siendo sumamente llamativos: ‘EUFORIA MUNDIAL’, ‘¡SOMOS INMORTALES!’, ‘¡SÓLO FALTA QUE RESUCITEN LOS MUERTOS!’...”.

La novela de Saramago también le da ese peso al aspecto periodístico:

“...los más diversos y sustanciosos titulares, algunas veces dramáticos, líricos otras, y, aunque pocos, filosóficos o místicos, cuando no de conmovedora ingenuidad, como el de un diario popular que se contentó con la pregunta, Y Ahora Qué Será De Nosotros...páginas convulsas, agitadas, manchadas de titulares exclamativos y apocalípticos...Tras el paraíso, el infierno, La muerte dirige el baile, Inmortales por poco tiempo, Otra vez condenados a morir, Jaque mate...”

Mi cuento justifica así el regreso a la mortalidad:

“De pronto, después de quién sabe cuántos días o meses, en una ciudad en la que se construía un edificio, un trabajador, tras caer desde un piso doce, no se levantó de la acera...todos clavaron su mirada en el hombre inmóvil.”

La muerte de la novela de Saramago sin ningún empacho la imagina así con el mismo trabajador:

“En esa obra tendrá que entrar de aquí a dos semanas (la muerte) para empujar de un andamio a un albañil distraído que no se fijará dónde va a poner el pie...nuestro turno de caer del andamio todavía no ha llegado... ”

El final del cuento, entregado en 1997 para su evaluación a Santillana (representante de Alfaguara en México) tras un concurso convocado por la editorial y el diario Reforma, así como enviado en 2002 al Premio Internacional de Cuentos Max Aub en España, expresa:

“Sin manifestaciones de júbilo, pero tampoco de desesperación y llanto, los seres de todos los confines acogieron la vuelta a la normalidad y, más que eso, a la naturalidad.”

La novela en páginas avanzadas también retoma los mismos términos:

“...para festejar el ya no esperado regreso a la normalidad, lo que pareciendo ser el cúmulo de la indiferencia y el desprecio por la vida ajena, no era, en resumen, otra cosa que el natural alivio...”

La diferencia entre las obras es que el cuento tiene 8 cuartillas (10 en su registro y publicación original ) y la novela 274.

La otra diferencia es que el cuento fue publicado en 1987 y la novela fue publicada en 2005 ya con ese antecedente y basándose en él sin ninguna autorización ni consentimiento
.

4 comentarios:

Ruben dijo...

Me parece muy importante EL TEMA del fraude literario cometido por el Sr. Saramago sin embargo creo que el catedratico Teofilo Huerta hizo una obra excelente un magnifico cuento y nada mas hasta ahi llego, y vaya que a Saramago se le dio el titulo de premio nobel en 1998 y por otra novela (ya que las Intermitencias fue publicada hasta el 2005 7 SIETE años despues de su premiacion) tal vez cree usted merecer el premio nobel de Sr. Saramago y es por eso que introdujo la demanda, a mi ver la novela como usted mismo lo recalca es de 274 paginas que por mas que sea su idea no se puede comparar con el tinte iterario que le da Saramago, para comprobar, leer un cuento de 8 cuartillas no es nada si usted se adentra en la novela de Saramago que le da un toque de amor y ademas el tinte filosofico e ironico que aparece durante toda su novela un escrito que me cambio la vida y que por lo tanto le agradezco a usted por haber dado la idea principal pero si uno le diera derecho de autor a todas sus ideas estonces Socrates y Platon ya nos tuvieran refundidos en la carcel, me da tristeza que somos la raza mas deplorable y que en nada vale la preparacion intelectual que adquirimos en maestrias y escuelas muy caras puesto que al final seguimos peleando por lo mas vanal que existe en el mundo… UNA IDEA misma que cualquier cuaquier ser Humano puede obtener en un momento de lucidez esta el caso de Rene descartes a quien se le acreditan muchas cosas que el tuvo la posibilidad de publicar y que en un pais no tan lejano una otra persona no recuerdo el nombre unos 30 años antes ya habia hecho lo mismo y sin embargo ahora el nombre es de cartesiano bastese y sirvase con leer cualquier novela de Saramago para darse cuenta de que no es premio Nobel por robar ideas, porque cada una de sus novelas tiene un toque magico y especial por cierto mi correo es secterin@hotmail.com para cuaquier cosa que usted quiera comunicarme la verdad es que me encanta la literatura y espero no le moleste mi postura defensiva ante tan brillante personaje literario como lo es Saramago y no hay que victimizar a nuestra raza azteca o mexica puesto que con las actitudes que tomamos es la alimentacion de esa cultura jodida que se vendio peor que Esau lo hiciera con Jacob (el del Genesis)

Eudora dijo...

No tenía noticia de este hecho. Las intermitencias de las muerte no me parece ni mucho menos la mejor obra de José Saramago, si bien la idea de la muerte y el deseo de no verla ya se la leí en unos cuentos que publicó bajo el título de Casi un objeto.

Lamentablemente las coincidencias están ahí y son algo sospechosas. Pero a mi todo esto me sonaría a chanchullo editorial, algo que creo que es muy común, como esos escritores que no escriben pero publican.

Admito que me sería muy triste aceptar que José Saramgo utilizó conscientemente la idea de otro narrador. De ser así, el otro narrador puede darse de coscorrones con una pared porque la realidad es que José Saramago es un Nobel de Literatura (justo Nobel) y un personaje muy querido y el narrador plagiado, como siempre en estos casos, no es nadie.

De todas formas creo que el poder manifestar estos hechos es un abtalla ganada, de algún modo.

Anónimo dijo...

Saramago no es nadie, pobre se quedó con la cola entre las patas y bueno, maestro literario después de esto yo creo que ni en 100000 años wey...

Anónimo dijo...

No se hable más, hasta para el más tonto o ignorante analfabeta resulta evidente que esto es un robo.
Eso lo puede hacer cualquiera y no citar la fuente, si lo firmas como de tu autoría es robo,
seamos honestos y autocríticos con nuestros comentarios y reconozcamos lo que salta a la vista,
aún sin siquiera realizar ningún tipo de análisis técnico, lógico, jurídico y hasta humano.
Samarago es un ladrón. ¡He dicho! ¡Ha! y por si no publican mi comentario lo voy a copiar y a
pegar en todo lugar donde sea así de evidente un robo literario.
Atte,
Tonto e ignorante analfabeta.